Delito contra la propiedad industrial: ¿cómo defendernos de él?

Ayer conocíamos esta noticia: tres personas eran detenidas por ganar 1,5 millones de euros falsificando marcas de ropa. Al parecer, los delincuentes tenían ubicado el almacén en el interior de un centro comercial situado en Playa del Inglés, en Gran Canaria. La actividad delictiva se realizaba bajo pedido: de este modo, evitaban contar con un stock que los delatara. Serigrafiaban prendas con el fin de Pero el delito contra la propiedad industrial siempre sale a la luz. Es solo cuestión de tiempo. 

¿Afecta solo a las grandes empresas?

Por supuesto que no. Todo el mundo puede ser víctima del delito contra la propiedad industrial. Esta otra noticia saltaba recientemente a los medios locales en Jaén: el dueño de un vivero era investigado por cultivar en su huerto variedades de almendro protegidas. La exclusividad sobre su cultivo la tienen otras firmas y, en consecuencia, nadie más puede cultivarlas. En este caso, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) ha tomado muestras de dichos cultivos y los ha remitido al Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias, donde se ha confirmado que se están cultivando variedades protegidas. Ahora, el proceso está en manos de la justicia. 

¿Qué se consideran títulos de propiedad industrial?

La propiedad industrial son los derechos que posee una persona física o jurídica sobre cualquiera de estos tres conceptos: 

  1. Una invención (una patente, modelo de utilidad, topografía de productos semiconductores, certificados complementarios de protección de medicamentos y productos fitosanitarios).
  2. Un diseño industrial.
  3. Un signo distintivo (como pueden ser una marca o un nombre comercial).

¿Cuáles son los delitos contra la propiedad industrial?

En primer lugar, es importante saber, y lo recalcaremos más veces, que estos delitos solo se cometen contra objetos amparados por un título de propiedad industrial previamente inscritos en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Es decir, cualquier obra, objeto, producto, etcétera, cuya marca no esté registrada, no podrá atribuirse ni reclamar dicho derecho.

Los delitos contra la propiedad industrial se dividen en tres grupos:

  1. Usurpación de la patente. Este delito se refiera a fabricar, importar, poseer, utilizar, ofrecer o introducir en el comercio aquellos objetos amparados por una patente o por un modelo de utilidad.
  2. Comercialización fraudulenta. Es decir, cuantas acciones comerciales se deriven de un procedimiento objeto de una patente o del producto directamente obtenido por el procedimiento patentado.
  3. Usurpación de modelo, dibujo industrial o artístico o fotografía. Esto es, reproducir o usar con fines comerciales alguno de los conceptos citados sin el consentimiento explícito del titular de aquellos. 

La imitación como delito contra la propiedad industrial

En principio, es el más mediático de todos, pero la imitación no es el único delito contra la propiedad industrial. Aun así, es importante que conozcamos bien cuándo la imitación es delito:

Es delito si hay ánimo de lucro

Tiene que haber afán por enriquecerse, como en el primer ejemplo que comentábamos al comienzo del artículo. Si yo le quiero regalar a un amigo una taza con el logotipo de, por ejemplo, McDonald's, y solo hago esa taza, no hay delito. Si ordeno fabricar 100 unidades para venderlas, estoy cometiendo un delito contra la propiedad industrial que se contempla en el Código Penal.

Si no hay autorización por parte del propietario de la marca

Para usar legalmente una marca, tiene que darse la autorización por parte del titular. Los contratos de licencia de uso que permiten el uso de la marca fijan por escrito límites muy precisos sobre cantidades de productos (vendidos o fabricados). Es importante leer en estos casos la letra pequeña, porque la infracción es perseguible penalmente.

Si la marca es marca registrada

Hacemos mucho hincapié en este punto, porque es el quid de la cuestión: la marca tiene que estar registrada conforme a la ley. Si no está registrada, no se puede aplicar el Código Penal. 

Que haya conocimiento de la comisión del delito

Puede darse el caso de que quien cometía el delito no fuera consciente de que lo que hacía fuera ilegal. Para ello se tienen en cuenta muchas variables (antecedentes penales, experiencia técnica del infractor, conocimientos económicos, etcétera).

Que la falta de autorización sea patente o demostrable

Añadir, además, que es importante que un perito determine si hay falsificación o no. No es determinante, pero se dan casos en los que un peritaje puede determinar la balanza de un lado o de otro.

¿Es lo mismo propiedad intelectual que propiedad industrial?

Tienen mucho en común, pero no son lo mismo. Se rigen por legislaciones diferentes. En muchos países la diferencia alude al origen de la creación (artístico y literario en el caso de la propiedad intelectual, técnico en el de la industrial). Sin embargo, en el caso de España la diferencia tiene más bien que ver con el tipo de derechos que genera. La propiedad intelectual entronca con el derecho de autor y la industrial con las patentes, marcas y diseños industriales.

¿Cuáles son las penas a las que se enfrenta un infractor contra la propiedad industrial?

Son numerosas, pero tal y como se desprende del artículo 274.1 del Código Penal, las penas pueden ir de los seis meses a los cuatro años de prisión, sin contar con las multas, según el delito tipificado que se esté cometiendo y la importancia del mismo. Lo que suele pesar es el daño producido a la marca y la cuantía del beneficio económico obtenido por el infractor.

Si el infractor vulnera la propiedad industrial, puede ser castigado con penas de seis meses a dos años de prisión y con una multa de doce a veinticuatro meses.

Si se trata de distribución al por menor, la multa puede ir de tres a seis meses o a trabajos en beneficio de la comunidad. En este caso, se tiene en cuenta la reducida cuantía del beneficio económico.

Cuando el beneficio económico alcanza un máximo de 400 euros, se condena al infractor a la pena de localización permanente de cuatro a doce días, o a una multa de uno a dos meses.

La importancia del registro en la Oficina de Patentes y Marcas

En este artículo hemos visto que se puede delinquir contra la propiedad industrial. Es decir, que desde el momento en el que poseemos un distintivo que esté debidamente registrado, somos susceptibles de que se cometa fraude contra nuestra marca.

Entonces, cabe pensar que no merece la pena registrar nuestra marca, ¿verdad? Nada más lejos de la realidad.

De hecho, démosle la vuelta al argumento. Si creamos una marca bajo la cual se encuentra nuestro negocio, nuestro beneficio económico, y no la registramos, estamos desamparados ante la ley. Como decíamos al principio, el delito contra la propiedad industrial suele terminar por salir a la luz. Si no registramos nuestra marca comercial, no podemos reclamar nada. Es más: puede darse el caso de que alguien avispado la registre y seamos nosotros quienes tengamos que renunciar a su explotación. Es así de triste, pero así de cierto.

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