Registrar tu marca

Registrar tu marca: ¿por qué es tan importante protegerla?

Registrar tu marca es un paso no solo interesante para iniciar un camino empresarial: es, sencillamente, imprescindible.

Seguro que conoces a alguna persona que está pensando en iniciar un negocio. En estos tiempos que corren, emprender es la mejor salida económica y, si se saben dar los pasos adecuados, la más segura. Además, no son pocos los casos de éxito abrumador de algunos emprendedores que empezaron desde abajo; ahí está, por ejemplo, Pedro Espinosa; comenzó de la nada montando Llaollao, una heladería que vende yogur helado con distintos toppings. Hoy, cuenta con una franquicia de más de 100 tiendas repartidas por toda España y una plantilla que supera ya los 700 trabajadores.

Hay más casos de éxito abrumador. Existen numerosos empresarios que han creado aplicaciones móviles cuya utilidad ha hecho que se extiendan como la pólvora y que, casi de la noche a la mañana, pasen del anonimato a la gloria.

Evidentemente, los casos de éxito arrollador no son la mayoría. Casi todo el mundo necesita un cierto recorrido para llevar a su empresa a buen puerto. Pero los factores del éxito a veces son inciertos, y conviene tener, a la hora de comenzar nuestra aventura, todo en regla.

Razones por las que debes registrar tu marca

Ahora, imagina que tú eres la persona que va a poner en pie un proyecto. Hay que hacer un estudio de costes, y en él, indefectiblemente, debes tener reservada tu partida para registrar tu marca. Una vez subido al barco, no se pueden escatimar gastos en algo tan sensible. ¿Razones? Muchísimas. Por ejemplo, estas:

Obtienes la propiedad de la misma

Una vez registras tu marca, la ley te reconoce como titular de esta. Es la única manera de que obtengas la propiedad exclusiva de tu marca. Puede que tu negocio arranque con unos objetivos y que, pasado un tiempo, necesites variarlos o añadir otros; tener tu marca en propiedad te asegura disponer libremente sobre ella para establecer todos tus objetivos comerciales, sean estos los que sean.

Proteges tu marca del uso indebido de terceras personas

Piensa que, si tienes un buen nombre comercial, en el futuro puede haber alguien que quiera utilizar el mismo. Pues bien: si no lo tienes registrado, esa otra persona podría utilizarlo y, si es ella quien lo registra, estarás absolutamente indefenso ante la ley. Es más: podrías ser tú quien tuviera que retirarlo. Ser el primero no te confiere ningún derecho sobre la marca si no la has registrado.

Puedes transferirla, venderla o conceder licencias de uso

Solo si registras tu marca puedes hacer cualquier tipo de transacción comercial en torno a ella. Al ser el propietario de la misma, si más adelante quieres venderla, podrás hacerlo. En caso contrario (no has registrado tu marca) no estarías en disposición de usarla. 

Evitarás problemas posteriores

Como decía antes, puede que se te haya ocurrido un nombre estupendo para tu empresa. Y puede también que haya otra persona utilizándolo ya, en cuyo caso no podrías hacer uso de él. O, simplemente, uno muy similar. Si esto ocurre, tendrías problemas legales. Por lo tanto, antes de dar ningún otro paso, registrar tu marca es casi lo primero que hay que hacer.

Proteges tu creación

Poner en pie un negocio es algo muy serio. Es jugarse no solo el dinero: también la propia imagen y la reputación. Por lo tanto, cualquier problema derivado de no haber registrado tu marca pondrá en peligro todo lo que con tanto tesón has construido.

Hay mucho dinero en juego

Y no solo el derivado de potenciales problemas con terceros si no registras tu marca. Piensa en todo el trabajo que hay detrás de diseño, de búsqueda de un logotipo acorde con tu filosofía de empresa, de impresión de montones de documentos identificativos… Si te lanzas a la piscina sin dar el primer paso, este trabajo (y el dinero que costó hacerlo) se irá por el desagüe.

El 'naming' y el 'branding': ¿qué son y qué tienen que ver con registrar tu marca?

Hay, en este proceso de crear una identidad para tu marca, dos procesos: el naming y el branding. En ambos, tener a un profesional del ramo cerca puede ser muy interesante.

El 'naming' o qué nombre ponerle a mi empresa

Es el proceso que consiste en escoger un nombre para la empresa. Ojo, porque parece sencillo pero no lo es. Hay empresas especializadas en esto. Dicho proceso ha de ser previo al registro de marca, y evidentemente es necesario contar con, al menos, un plan B. Si nos falla el primero, tendremos un segundo para acertar.

  1. Es importante tener en cuenta varias cuestiones: 
  2. Que sea un nombre con personalidad propia.
  3. Que sea sugerente.
  4. Que dure en el tiempo; esto es, que no quede anticuado pronto.
  5. Que sea fácil de leer y de pronunciar. A veces perdemos de vista este aspecto y es de máxima importancia a la hora de su difusión. 
  6. Hay que evitar asociaciones negativas. 

En posteriores artículos hablaremos a fondo de este tema, que es apasionante.

El 'branding' o cómo reflejar ese nombre en el plano comercial

El branding es el proceso posterior al registro de la marca. Una vez realizado el proceso legal de registro (proceso complejo que tramitamos en Ingéniate), toca crear una imagen para nuestra empresa. Un buen estudio de diseño gráfico nos puede hacer precios muy competitivos para crear lo que se denomina identidad corporativa, y que incluye un logotipo y toda una serie de elementos derivados para que podamos usarlo comercialmente: tarjetas de visita, carteles, cartas, sobres, sellos, etcétera. Incluso, claro está, una web, algo imprescindible hoy día para cualquier proyecto empresarial.

Es importante que ese logotipo, esa imagen que va a acompañar a nuestra empresa toda la vida, reúna una serie de características:

Que sea visualmente sencilla pero impactante.

Que sea fácil de recordar para que se nos identifique enseguida.

Que vaya acorde con la filosofía de nuestra empresa. Si, por ejemplo, somos una aseguradora, no podemos elegir colores o ideogramas divertidos, porque tenemos que transmitir seriedad. Lo que nuestro logotipo dice de nosotros es importantísimo.

¿Cómo registro mi marca?

Los pasos que hay que dar son numerosos. En primer lugar, hay que tener firma electrónica de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, ya que esto facilita los trámites por vía telemática. 

Después, hay que acceder a la Oficina Española de Patentes y Marcas e ir dando los pasos que se señalan a través de su web.

Hay opciones de consulta y búsqueda que conviene revisar a fondo, ya que, como hemos dicho al principio, no queremos problemas legales, pues puede haber algún nombre similar al nuestro que haya sido solicitado y aún no se haya visualizado por no estar dicho trámite finalizado.

Más adelante, tendremos que rellenar una solicitud, especificar la actividad y seguir los pasos que se vayan indicando para completar el registro.

En efecto: es una tarea delicada y, por momentos, difícil

Registrar tu marca es un proceso delicado, que puede generar no pocos conflictos durante su proceso y que conviene dejar en manos de profesionales. En Ingéniate somos expertos en registros de marca y hemos tramitado estas solicitudes en infinidad de ocasiones para numerosas empresas de Málaga. Si vas a emprender o conoces a alguien que esté dando esos primeros e importantísimos pasos, ponte en contacto con nosotros: contamos con expertos consultores y asesores jurídicos para que este trámite no suponga ninguna complicación para ti.